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Volatilidad Geopolítica y Disciplina de Inversión; El mercado siempre recompensa la calma


El conflicto escaló el 28 de febrero de 2026 cuando Israel, con apoyo militar de Estados Unidos, lanzó una operación aérea y de misiles contra múltiples objetivos dentro de Irán como instalaciones militares, nucleares y centros de mando; y se confirmó la muerte del líder supremo Ali Khamenei, abriendo una fase de sucesión incierta en Teherán.


El conflicto ya está generando disrupciones de espacio aéreo y elevando el riesgo de incidentes en el Golfo; el foco del mercado es impacto en la energía y logística mundial más que la producción de petróleo Iraní. 


Factores detonantes principales:

  1. Programa nuclear iraní y sospechas de enriquecimiento cercano a nivel militar.

  2. Misiles balísticos iraníes capaces de alcanzar Israel y bases estadounidenses.

  3. Influencia red de milicias o grupos armados (Hezbollah, milicias iraquíes, hutíes).

  4. Fracaso de negociaciones diplomáticas previas sobre control nuclear.


El objetivo estratégico declarado por EE.UU. e Israel es debilitar la capacidad militar y nuclear del régimen iraní.


Escenarios

Escenario base: disrupción breve -volatilidad alta, pero transitoria-. (60%-65%)

El escenario más probable es que el conflicto se mantenga contenido geográficamente y con una duración limitada, con episodios de ataques selectivos o represalias indirectas, pero sin una interrupción sostenida del suministro energético global. Bajo este escenario, aunque persista una elevada retórica política y episodios de volatilidad, los actores regionales y las potencias internacionales tenderían a evitar una escalada que afecte de forma directa el comercio energético global o provoque un enfrentamiento militar de gran escala.


El principal efecto económico sería un incremento temporal del “risk premium” en el precio del petróleo, asociado a la incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz y a la seguridad marítima en el Golfo. Sin embargo, mientras no se materialice una disrupción física significativa en la oferta de crudo o gas, los precios tenderían a estabilizarse gradualmente. En los mercados financieros esto normalmente se traduce en volatilidad inicial seguida de normalización, con episodios de búsqueda de refugio en activos como el oro o el dólar, pero sin alterar de forma estructural las tendencias de crecimiento o la trayectoria de los mercados de renta variable. Históricamente, eventos geopolíticos de esta naturaleza han tenido efectos relevantes en el corto plazo, pero limitados y transitorios.


Escenario adverso: escalada regional con impacto energético (30%-35%)

Un escenario adverso implicaría que el conflicto evolucione hacia una escalada regional más amplia, con participación indirecta de aliados de Irán (Hezbollah, milicias en Irak o hutíes en Yemen) y ataques dirigidos a infraestructura energética o rutas logísticas del Golfo.


El principal riesgo para los mercados no sería tanto la producción iraní, sino la posible disrupción del tráfico energético en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Incluso sin un cierre formal del estrecho, el aumento del riesgo para la navegación y los costos de transporte podría generar un shock temporal en los precios del petróleo, manteniéndolos elevados durante varios meses. En ese contexto, podrían aumentar las presiones inflacionarias globales, retrasarse los recortes de tasas por parte de los bancos centrales, tener riesgos recesivos globales y observar mayor volatilidad en los mercados financieros, con fortalecimiento de activos refugio como el dólar y el oro.


Canales de transmisión a mercados financieros

Energía, inflación y tasas de interés

El principal canal de transmisión es el impacto en los precios de la energía (petróleo y gas). Un aumento sostenido del petróleo derivado del conflicto podría generar presiones inflacionarias adicionales a nivel global. Esto sería particularmente relevante para economías importadoras de energía como Europa y Asia. En ese contexto, los bancos centrales podrían retrasar recortes de tasas o establecer condiciones monetarias restrictivas. Asimismo, en la curva americana hemos observado en los últimos días un rebote principalmente en la parte larga de la curva, descontando riesgos inflacionarios futuros.


Aversión al riesgo

La incertidumbre geopolítica suele provocar episodios de aversión al riesgo global. En estos contextos los inversionistas tienden a rotar hacia activos considerados refugio, como el dólar estadounidense y el oro. Paralelamente, aumenta la volatilidad temporalmente en mercados accionarios y tienden a ampliarse los spreads de crédito.


Mercados Renta Variable

En los mercados de renta variable, los eventos geopolíticos suelen generar volatilidad y correcciones de corto plazo. Sin embargo, históricamente su impacto ha sido limitado cuando no derivan en un shock económico mayor. Es prudente mantener una amplia diversificación global en los portafolios, que permita amortiguar los impactos de volatilidad.


Posicionamiento táctico de corto plazo

La evidencia histórica muestra que los eventos geopolíticos suelen generar reacciones rápidas pero temporales en los mercados, por lo que tomar decisiones precipitadas rara vez resulta conveniente. Episodios como la Guerra del Golfo, los ataques del 11 de septiembre de 2001 o la invasión de Ucrania por parte de Rusia, muestran un patrón recurrente: tras un periodo inicial de volatilidad, los mercados tienden a estabilizarse conforme se evalúa el impacto económico real del conflicto.


Por ello, desde una perspectiva de gestión patrimonial, suele ser más prudente mantener una asignación estratégica diversificada con movimientos tácticos y evitar cambios abruptos de portafolio, ya que vender activos en momentos de alta volatilidad puede implicar pérdidas temporales con posibilidad de perder parte de la recuperación posterior de los mercados.


Si hay correcciones relevantes y el escenario base se mantiene, pueden ser oportunidad para hacer rebalanceo gradualmente, pero con base en el escenario base observado actualmente y con lo acontecido en los primeros días del conflicto, pero sin hacer un “panic selling”.


Nota metodológica y fuentes:

Elaborado por Sherpa Capital y el documento constituye una síntesis analítica elaborada a partir de información pública, reportes recientes de instituciones financieras internacionales y análisis de centros especializados en geopolítica y energía. Entre las principales referencias utilizadas se incluyen reportes de estrategia e inversión de UBS Global Wealth Management (CIO Alert), Santander Asset Management (Iran: A Conflict in a New Dimension, marzo 2026), Morgan Stanley Research (Macro Strategy Outlook – Middle East War), Bank of America Global Research (Global Market Update) y EFG International (Geopolitical Scenario Analysis). Asimismo, se incorporan análisis y estadísticas de organismos y centros de investigación como International Energy Agency (IEA), U.S. Energy Information Administration (EIA), Council on Foreign Relations (CFR), Center for Strategic and International Studies (CSIS) y Atlantic Council, particularmente en relación con seguridad energética, rutas estratégicas de transporte de hidrocarburos y dinámica geopolítica en Medio Oriente. El análisis también considera evidencia histórica sobre el comportamiento de los mercados financieros frente a episodios de tensión geopolítica relevante, incluyendo la Guerra del Golfo (1990–1991), los ataques del 11 de septiembre de 2001 y la invasión de Ucrania por Rusia en 2022, con el objetivo de contextualizar los posibles escenarios de mercado y sus implicaciones para portafolios de inversión.

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